martes, 18 de octubre de 2011

Abuso diario


La ciudad de San Cristóbal se ha convertido en un hervidero de abusadores y de personas inescrupulosas que se aprovechan de las necesidades ajenas, no hay manera de detener esta ola que nos arrastra hacia el caos y la desidia. Creo que la falta de participación ciudadana es lo que nos ha caracterizado, ya estamos al borde de un abismo que sólo trae consecuencias nefastas y sin precedentes.

Los abusos están a la orden del día con una vialidad derruida en calles y carreteras deterioradas, una oscuridad eterna sin dolientes, que permite el arribo de la inseguridad, caracterizada por el hampa común que se encuentra refugiada detrás de cada esquina y callejón de nuestra ciudad, ante la mirada indolente de los cuerpos de seguridad.

¿Será acaso que sólo unos pocos tenemos esta visión, o será que el mundo se mueve de esta manera y yo me resisto a creer que los ideales se podrán manifestar en cualquier instante?

Es posible que no encuentre la respuesta ante esta pregunta, seguiré detrás de sueños sociales inconformes, de una ciudad que ha sido tomada por asalto por personas sin ningún tipo de sensibilidad y estamos esperando que a cada uno nos toque el turno. Es preocupante esta situación, porque puede que desemboque en un estallido social, pero igual, ya hemos visto que en nuestra ciudad nos cuesta mucho trabajo denunciar los atropellos de lo que somos victimas, y el conformismo se refugia detrás de imágenes como “Bloqueo económico”. Nos resaltan que estamos mal por culpa del poder central, sabiendo que el problema está aquí internamente, que la incomprensión y el oportunismo político son fuente de vida de lo que estamos atravesando.

Ahora resulta que esta ciudad, y también el estado, es blanco de acciones políticas porque el gobernador o quién sabe cuantas personas más están ansiosos por escalar a otras lides del poder, sin haber resuelto medianamente lo que nos acontece en nuestra región. Esto lleva una coletilla que se despliega hacia la alcaldía de la ciudad, que ha permitido que los abusos sean cotidianos. Por ejemplo es un abuso la manera como las líneas de taxis suben sus tarifas indiscriminadamente, y no hay poder humano capaz de colocar una restricción ante tal hecho (por cierto que se han sobrepasado los taxistas con estas tarifas nuevas del fin de semana, si quieren llamen a cualquier línea y pregunten), el transporte colectivo de autobuses es una miserable mirada de unidades en total deterioro y exigen un nuevo aumento del pasaje urbano. ¡DEJEN DE ABUSAR DE LOS CIUDADANOS!!!!

Pero no hay problema, estos señores del gremio del transporte son votos seguros para reelecciones de alcaldías y gobernaciones, están en su pleno derecho de abusadores y pueden colocar tarifas exorbitantes que les permiten aprovecharse de las necesidades colectivas.

Siempre he considerado que la participación ciudadana debería ser el inicio de toda propuesta, pero en nuestra ciudad hemos quedado en la nada, en la ruina, en el abandono de una alcaldía que se preocupa por otros intereses políticos, y de una gobernación que fue incapaz de sobrellevar el peso de problemas tan graves que poseemos y que ahora no hay escapatoria.

Es posible que nos dejemos llevar por esta desidia y nos parezca que todo es normal, cuando nos encontramos en medio de una feroz hecatombe que no nos lleva a ninguna parte.

Sólo espero algún día ver la ciudad que todos queremos y que podamos tener un poco de dignidad humana.

viernes, 7 de octubre de 2011

¡Bienvenidos al CENTRO!!!

Desde este espacio trato de realizar una catarsis, siento que se deteriora la ciudad de San Cristóbal y no hay esperanzas de que alguien se apiade de ella. Es un monstruo poliforme que nos consume detrás de una medida política irresponsable, donde la mayoría de las personas vemos cómo se desvanece lo que en una ocasión se intentó recrear como la ciudad moderna que trataba de abrirse paso entre las posibilidades del turismo en Venezuela.

Es posible que estemos ante la hecatombe sin retorno de una ciudad que envuelve un pasado histórico llamativo, de una ciudad que posiblemente más nunca volveremos a ver. ¿Cual es la necesidad de dejarla morir detrás de tanta basura, inseguridad y desidia?

Es preocupante ver el centro de la ciudad, que podría transformarse en un área para el disfrute y la recreación citadina, siendo este un hervidero de trabajadores informales que se han tomado cada una de las aceras, arriesgando la vida de quienes por allí transitamos a diario. Además de la inmensa ola de basura que ahí se desprende. ¿Es que, acaso la alcaldía tiene los ojos bien cerrados y no quieren observar que el centro es una manifestación de la decadencia en la que vivimos?

Posiblemente así sea, siempre oímos y vemos en los medios regionales una frase como “Bloqueo económico” no entiendo de qué se habla, si con un poco, es decir, un poco de voluntad podemos lograr la limpieza y mantenimiento de una ciudad venida a menos.
Así es “falta de voluntad” de parte de quienes están en cargos como la alcaldía o la gobernación, y se dejan llevar por intenciones inescrupulosas politiqueras que tratan de resguardar los votos de quienes allí operan. Son muchas las personas que se benefician de este caos ciudadano, y luego, al realizar esta acción tan permisiva tendremos un número grande de votantes que los hará mantenerse en sus cargos por mucho más tiempo.

Es lamentable que nuestra ciudad dependa de esta manipulación, donde está de manifiesto la inconformidad política de quienes aquí coexistimos. Es decir, que la mayoría se da cuenta que fue un error caer donde estamos, pero al parecer, no tenemos más opciones, y es el producto de un efecto dominó que se extiende por todo el país donde no veo ninguna alternativa para salir del atolladero al que llegamos. Por esta razón debemos estar preparados y no sorprendernos cuando los electores, una vez más, el próximo año, estén dispuestos a dejar a la alcaldesa y al gobernador en sus cargos sin ningún reparo y sin ninguna acción que pueda removerlos. Esta es viva imagen de una mayoría enceguecida por la visión anti-gubernamental del ejecutivo nacional, y se deja manipular por todo lo que aquí se dice y de lo cual no hay ninguna escapatoria.

Todos los días escuchamos sobre la escasez de recursos para tratar de arreglar el centro y sus áreas aledañas, ¿acaso no existe algo llamado “Planificación urbana”, que es la que nos permite ver el universo y cuales son las alternativas mas eficaces para arreglar este caos en el que está la ciudad y sobretodo el centro? Sin embargo seguimos viendo semana a semana un espacio colmado de trabajadores informales que tienen privilegios para deteriorar la poca dignidad que queda,  aunado a las noches interminables de inseguridad que azota a las personas que por allí habitan, dejando una zona de tolerancia donde la delincuencia y la muerte son el plato fuerte a cada instante.

Si tuvieran un poco de sentido común se podría arreglar este caos, con un poco, solamente un poco de voluntad se lograría algo, pero no seamos ilusos, esta es la ciudad de San Cristóbal, donde es mas importante el reinado de feria que los problemas sociales en los que estamos atrapados.

¿Será que para la alcaldía es más importante una celebración tan decadente como la feria, en lugar de colocar como prioridad la reconstrucción de un centro digno para todos? Propongo una idea: ¿por qué en lugar de hacer la feria en enero, esos recursos que serán allí empleados se los inyectamos a la ciudad? Estoy muy seguro que estaremos viviendo con mayor dignidad humana.

Ahí se los dejo por esta semana, mientras, estaremos viendo cómo la ciudad NO se cae a pedazos, sino que se HUNDE por completo en la desidia.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Muestra muy corta...


Las iniciativas culturales y artísticas que nacen del seno de nuestra región cada día son más amplias y variadas. Existe en este momento un repunte bastante llamativo, puesto que somos más los habitantes y en igual proporción vamos realizando propuestas. Desde hace varios meses existe en nuestra ciudad la Cartelera de Cine Alternativo, que te permite disfrutar de lo mejor del cine de autor casi diariamente en diferentes foros. Lo más interesante es que estas reuniones de cinéfilos no sólo han propiciado el terreno para que un grupo de personas se sienten a conversar sobre las corrientes técnicas y artísticas del cine, sino que algunos, los más osados, hagan planteamientos estéticos con criterio y preocupación de búsqueda estética bastante llamativa.

El sábado 27 de agosto gracias al apoyo oportuno del MAVET,  se desarrolló la Primera Muestra de Cortos organizada por el Grupo de Investigaciones BORDES, que dejó un total de veinte trabajos escogidos entre un grupo de casi cincuenta, lo que obligó a los curadores a proponer una segunda muestra en las próximas semanas.

Este es un hecho que nos deja con bastante ánimo para continuar realizando propuestas y para que nuevos realizadores puedan salir a la luz pública.

En esta primera edición tuvimos el gusto de contar con cineastas de trayectoria, y otros, que aun siendo noveles, expusieron sin temor sus resultados. Desde la mirada profesional y siempre llamativa de José Avendaño y Carlos Molina con los trabajos “El Quiso  Volar”(1985) y “El engaño de Mili”(2011) respectivamente, vimos cómo en esta ciudad se han realizado trabajos de técnicas bastante llamativas. Es necesario que los más jóvenes puedan ver el trabajo de estos directores, tomando en cuenta la producción terminas pensando en un complejo estético muy bien definido, específicamente con estos cortos hago esta pausa y trato de exaltar esa mirada a la evolución de un lenguaje visual.

De nuevo lo vuelvo a decir, cuando presenciamos “Tres Mujeres”(1986) dirigida por Sara Roby, estamos presenciando el nacimiento de un “clásico” de la región, porque genera entre los albores de la cinematografía de la ciudad, una extraordinaria forma de relatar una historia. Este corto se procura un espacio visual muy interesante que no debemos olvidar y que deberíamos rescatar e incentivar su análisis, puesto que tenemos al frente una búsqueda de lenguaje, que va en evolución desde la década de los 80 y se proyecta hasta nuestros días. Por eso quiero hacer énfasis en estos trabajos de los más sobresalientes, puesto que nos permite encontrarnos con nosotros y evidenciar que no estamos alejados de la investigación cinematográfica.

Dentro de esta muestra también encontramos una serie de cortos que pueden definirse como manifestaciones bastante llamativas, por ejemplo,  las propuestas visuales de José Antonio Sánchez con dos trabajos “Vocabulario Inconcreto” (2009) y “De mis definiciones Azules y Escarlatas”,  o los juegos fotográficos e históricos de Gregorio Aparicio desde “Crónica del Táchira N°6 Mcpio. Ayacucho” y “Memoria fotográfica y pedagógica” ambos de 2007. De esta misma manera los más jóvenes expusieron trabajos llamativos como “El jardín de los temores” (2011) de Santiago Camargo, también una historia contada con mucha destreza titulada “Los recuerdos no descansan” de Dennis Malpica, y disfrutamos del humor de “Vido”(2008) de María Fernanda  Rodríguez.

Esta Primera Muestra de Cortos exhala un ambiente de exploración y de ansiedad por definir una estética que nace desde las inminencias de un arte que poco a poco se empieza a configurar como uno de los más importantes, en vista que, apoyados por la tecnología actual es atractivo poder realizar y arriesgarse a contar historias.

Me quedaré ahora esperando la Segunda Muestra de Cortos porque de seguro no me la pienso perder ahora cuando hay tantas propuestas.

No se te olvide, el Arte es un peligro para tu arraigada y petulante Ignorancia.

miércoles, 31 de agosto de 2011

El Turismo Gocho…


En una ocasión alguien me preguntó sobre las principales atracciones turísticas que tenemos en nuestra ciudad, yo me quedé un instante pensando sobre esta pregunta tan “capciosa”, porque de verdad, me detuve en el abismo de mi memoria. Sentí que estaba traicionándome, y con esto a todos los que en esta región vivimos. De seguro los que leen estas líneas estarán pensando en Peribeca, pero les recuerdo que la pregunta fue sobre la ciudad, es decir, “San Cristóbal”. Desde hace algún tiempo hay una especie de virus que cuando hablamos de turismo sólo pensamos en un pueblo como Peribeca y su estructura prefabricada decadente de turismo, que mas parece una feria de San Sebastian improvisada cada fin de semana, porque ni siquiera entre semana está habilitado.

Pero bueno, continuando con la escasez de los lugares que conocemos, me veo en esta diatriba sobre recomendar el centro de la ciudad o correr los turistas a los pueblos del interior del estado. El centro es un hervidero de trabajadores de la economía informal, comerciales que colocan sus baratijas en la mitad de las aceras, y por supuesto, no pueden faltar los amigos de lo ajeno que andan por doquier. Este cuadro se logra gracias las gestiones de los administradores de la ciudad y del estado que hemos tenido a lo largo de la historia y que hoy día no son la excepción.

Es lamentable ver desaparecer las estructuras del pasado histórico, observamos cada día cómo se esfuma a medida que se siguen adoptando políticas populistas y carentes de ideas, que sólo se preocupan por intereses electorales, y nosotros, los que convivimos en nuestra ciudad, tenemos que seguir soportando el peso de la desidia.

Si revisamos nuestro recorrido en el “Centro histórico” sólo veremos espacios donde el caos es triunfante, donde es imposible caminar por las avenidas y hacer un paseo por la Plaza Bolívar, junto con el Centro Cívico es toda una travesía de peligro extremo. Hoy día estos espacios no son ni la sombra de lo pensamos era parte de una arquitectura digna para una ciudad que la necesita.

Si paseas por la zona de  Edificio Nacional, vemos la cantidad de construcciones que podrían llamarse “joyas de la arquitectura” (por el momento histórico en el que se erigieron), sólo sé que ahora están venidas a menos, esperando algún momento para que alguien rescate estas áreas, que sería de extraordinario atractivo turístico si se colocará espacio para el disfrute del peatón común y corriente. Claro, tomando en cuenta que se iluminara dignamente y existiera un verdadero servicio de seguridad ciudadana que protegiera los intereses de los sancristobalenses, porque seamos claros, es más peligroso toparse con un policía que con un antisocial.

Les aseguro que el alcalde o gobernador que se digne a arreglar el Centro, podría quedarse eternamente en su puesto y sería aclamado como más el proactivo de todos los que por allí han pasado.

Siguiendo el recorrido, un poco mas hacia las carreras 9 y 10, vemos que el Palacio de Los Leones ahora parece el refugio de los gatos nocturnos y un poco mas adelante, la iglesia San José está en el abandono de la oscuridad que la acecha y que nos invita por completo al olvido. De lo que alguna vez se intentó hacer, es una edificación estilo “gótico”, con aquello del rimbombante gusto sofisticado del kitsch en la que se realizó, sólo queda un fantasma que se alza en la mitad del centro, o el edificio del Liceo Alberto Adriani, que sería fantástico verlo iluminado y con una visista guiada que traería como gran aliciente la llegada de turistas ávidos de espacios para disfrutar tanto en el día, como en las noches cálidas de nuestro valle.

Pero decirlo y hacerlo es tan utópico, que me resulta una burla ver lo que hemos hecho con nuestra ciudad, que espera, sedienta de espacios urbanos para los citadinos y con áreas para el esparcimiento. Donde en lugar de tener miedo a salir por la inseguridad y por las deplorables edificaciones, pudiéramos ver cómo se restauran y se configuran zonas que son de alto valor estético y sobretodo histórico.

¿Será que esto sólo lo veo yo? ¿Será que no hay sensibilidad ante tal abominación hecha contra la ciudad? ¿O será que ha nadie le importa porque es mejor mantenernos en la oscuridad del caos?

Espero algún día alguien se digne meter la mano en este centro y realmente convertirlo en el “Centro Histórico” de atractivo TURÍSTICO. De seguro es un sueño tonto que me invento, pero ni modo estaré esperando algún día…

Por ahora seguiremos viendo cómo a los turistas les hacen pasar el mal rato de ir a Peribeca, y por supuesto, con su respectiva vuelta al Chorro del Indio que está en la mismas condiciones que el resto de lo que nos rodea.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mentol Chino


Si intentas comprar algo de a comer o cualquier articulo para tu casa desde un lápiz hasta electrodomésticos, te toparás con una serie de comerciales asiáticas que están en todos los rincones de la ciudad y del estado. No hay un espacio donde no haya uno de ellos, pero el problema es que se han convertido en una especie de necesidad porque llegan al centro de lo que cotidianamente usamos.

Desde la llegada de los chinos a nuestro continente las teorías postcolonialistas de Edward Said y Edoard Glissant han quedado insuficientes ante la arremetida del imperialismo que nos agobia día a día a los venezolanos. De acuerdo con la tesis del imperialismo, este es un sistema económico y político que se intenta afianzar en diferentes regiones del mundo para extraer sus recursos y dejar a los países cada vez más pobres y en la peor de las desesperanzas. Estando claros en esta primera parte, entra de manifiesto un discurso bastante polémico en nuestra América Latina que regularmente está sesgada, vemos las diferentes formas imperialistas colmada por guerras que desatan lo EEUU en casi todos los continente, en búsqueda de lo que ellos necesitan para sobrevivir dentro de sus fronteras. Hasta acá el discurso en nuestro país responde ante estas injusticias, y la lucha antiimperialista ha pasado de mano en mano como bandera política… sin efervescencia.

El problema es cuando sales de tu casa a comprar algo, en búsqueda de cualquier cosa y ves que la posibilidades de encontrarte con un Marine norteamericano (ojala eso nunca llegue a pasar) son mínimas. Pero lo que sí puedes ver es en cada esquina letras asiáticas que se propagan de manera inmisericorde en toda la ciudad, y los que viajamos por el país las vemos en cuanta ciudad, pueblo, caserío o comunidad donde nos movemos, eso sin hablar de cuando salimos a otras partes del mundo, que sentimos esa mirada de la presencia imperialista de los chinos que de manera indiscriminada han estado allí, tomando posesión de los sistemas comerciales en todos los ámbitos.

En este momento podemos sopesar las formas de expansión comercial y sabemos que los norteamericanos no son la amenaza de la invasión imperialista. Por eso en Venezuela el problema radica en la cantidad de permisos y de facilidades que se le agilizan a los habitantes de este país llamado China y que ahora en imposible que no te topes con alguno de ellos en cualquier parte donde vayas.

Las invasión de los chinos es evidente y está a la vista de todos sin limites, en nuestra región siempre nos manifiestan de la entrada de colombianos y peruanos que vienen y toman las plazas de trabajo, algo que no lo veo como amenaza, porque es la base de una economía que ha hecho que la región se nutra y crezca como en este momento lo hace. Pero lo preocupante es la propagación de los chinos en los últimos años, que poseen grandes restaurantes y comercializadora con rubros de importación que no podemos competir y de los que estamos totalmente atrapados.

Siempre he considerado que los chinos han resuelto en muchas partes del mundo el problema gastronómico, pero ahora, frente a este impulso de otras áreas económicas, uno se pregunta sobre las disparidades que nos hablan, desde las formas de imperialismo y sobre las cuales uno se ha mantenido al margen de la cultura norteamericana, pero le dejamos la puerta abierta a los chinos, que sin medida se han tomado un sitio de privilegio en nuestro contexto económico.

Ahí es donde creo que las teorías de Said están más vigentes que nunca puesto que podemos presenciar cómo el imperialismo sea de donde venga es tan nocivo.
Pero bueno, no crean que este comentario lo hago desde una visión xenofóbica, sino que trato de encontrar el sentido de los espacios imperialistas y me topo una y mil veces con la misma interrogante.

Total, creo que ya no se puede hacer nada y debemos acostumbrarnos a tomar como parte de nuestra dieta diaria, el arroz especial, el lo mein, hasta el mentol chino y cuantas cosas nos venden, que por cierto, tienen su atractivo dentro de la diversidad gastronómica que poseemos.

Bueno, por ahí nos vemos, de seguro hoy saldré a comer donde los chinos.

jueves, 18 de agosto de 2011

Yo no se matar…

Yo no sé matar pero voy a aprender es el nombre de la primera novela del dramaturgo venezolano Gustavo Ott que ha sido publicada por Monte Ávila Editores este año y se convierte en la visión de un país desvencijado, que cae en el letargo de un sueño, o de fantasías que sólo generan el caos aun más del ya existente.

Para el dramaturgo que hace excursión por la novela resulta bastante enriquecedor, ES la historia detectivesca, donde es víctima la figura mas “representativa” de nuestro país: Miss Venezuela que igualmente fue Miss Universo. Ott busca desde el primer momento el final, mostrando este asesinato descarnado y sin límites para la imaginación. Una imagen violenta que nos lleva de la mano hacia un sinfín de historias que se empiezan a entrecruzar para buscar al verdadero asesino que está tratando de diseñar su arte y procura aprender a hacerlo bien, porque “asesinar es también una obra de arte”.

Novela que se desarrolla a ritmo de bolero, salsa y guaracha, que le dan ese toque caribeño procurando una prosa acelerada y ligera, que procura abrirse paso por los recodos de la psiquis de sus personajes y terminan entrando en una jerga muy popular que atrapa al lector en vaivenes narrativos.

Si nos detenemos para ver cómo se hila este discurso, encontramos varias vertientes de un país que está en efervescencia y que juega a los imaginarios de mundo “ideal”, de la búsqueda inalcanzable de la belleza bajo los preceptos que todos conocemos, y que no son más que los de dejarse llevar por una máscara detrás de un certamen, capaz de detener el tiempo de toda una nación.

Este tema es recurrente en muchos de nuestros escritores, y Ott no es la excepción, con una narración alegre, cotidiana, ligera y agresiva, deja pasar cada una de sus páginas como parte de una hiriente caricatura que se convierte en la Venezuela que ha llegado al extremo del caos. Vemos la radiografía de una nación atravesada por las lides del poder, de personajes absolutamente grotescos que se dejan llevar por la avaricia de un mundo vacío, que no son más que la reafirmación a las respuesta a un país que se cae a pedazos como las prótesis de una Miss, donde no tiene cabida la inocencia, ni la clemencia.

Desde el personaje principal de Mary Carmen hasta el negro Mauricio, pasando por el presidente de la republica y la organización del Miss Venezuela, nos vemos atrapados en lo que desde hace años estamos denunciando y graficando. Es una nación que perdió su horizonte y se dejó llevar por diferentes formas del plástico, con personas de plástico que sólo pueden ver hasta donde su dinero llega, capaces de reafirmar  su conciencia desde las pertenencias, desde lo insospechado, pero que nada tiene que ver con la benevolencia.

Yo no sé matar…, es una reafirmación a lo estéril de un país que se multiplica en la marginalidad, de personas que sólo pasan la vida tratando de acrecentar su dinero, pero sin dinero, de vivir sin vivir, de morir sin morir, desde la reconstrucción de un mundo con artificios de múltiples cicatrices, -no sólo en su cuerpo-  de operaciones para llegar a ser la reina de la belleza, de cicatrices que atraviesan los sentidos, las formas de engañar, de estafar, de asesinar.

Es por esta razón que Gustavo Ott al incursionar en este género, se despliega en su fuerza como narrador basado en imágenes dramatúrgicas, dejándose llevar por las intrigas pueriles y amenazantes de unos personajes que se definen limpiamente como  animales que se devoran unos a otros y que no tienen mas que una salvación: el suicidio, o como diría el negro Mauricio, “Todo se podría solucionar de un tiro”.

Yo no se matar… es la respuesta a muchas de nuestras preguntas  de una cotidianidad plagada de asesinatos, de inseguridad, de un poder gubernamental totalmente corrupto y desvencijado, de una lucha indescriptible por transformarnos como la Miss Venezuela -con la cabeza vacía pero con mucha avaricia-.

Si este es nuestro horizonte, no tenemos razones para lamentarnos. Por eso recomiendo leer Yo no sé matar, pero voy a prender, porque es parte de lo que somos, de lo que vivimos a diario, donde todo se basa en la estafa y en la apariencia.

Alternativas para leer y para disfrutar, estoy seguro que no van a perder su tiempo, y una vez más les digo: El arte es un peligro para tu arraigada y petulante ignorancia.

sábado, 13 de agosto de 2011

Buscando desesperadamente a Aquiles.

Aquiles el semidios invencible que sólo puede ser derrotado golpeándole sus talones, nos tiene atrapados en un dilema, porque no se consigue en ninguna parte. En una forma de enfrentar las formas de unificación de pensamiento, nos hemos acostumbrado a tantos golpes en los últimos años, que su búsqueda se propaga de manera inmisericorde y que sólo podrá ser superado por un milagro de los dioses cuando Ares o Zeus bajen de los cielos.

Es justo de esta manera que percibo los tiempos de cambios que están desarrollándose en Latinoamérica, dónde nos vemos atrapados por las sombras de los héroes incólumes que tratan de solucionar el conflicto, cuales seres divinos y están por todas partes. Una visión del imaginario colectivo cada día más golpeado trata de mantenerse en pie, esta búsqueda de “ideales” y de “utopías”, son sólo eso, ideas que podrían estar allí, que perviven en las formas del pensamiento complejo de un pequeño grupo que procura mantener a otro de manera obligada observando un horizonte sin sentido.

La imagen de Aquiles está hoy día con más fuerza en Venezuela, como el héroe que trata de renacer y que está a la disposición de un grupo para mantenerse en el poder. La paranoia y la esquizofrenia son parte de lo que debemos alimentarnos a diario, tenemos la intriga de alejarnos de un líder que nos acostumbra al populismo, y que, aun desde su cuerpo en deterioro, seguimos pensando en el renacimiento de sus energía y de su poder para mantenernos en vilo siempre y hallar la felicidad que todos estamos ansiosos de disfrutar.

Su cuerpo divino se corrompe, entonces toda la estructura que de él depende está en deterioro. Es de esta manera que visualizamos, de nuevo, la forma en la que los dirigentes nuestros nos alienan aún más y procuran mantener en zozobra a millones de personas que están ansiosas por ver en sus ojos al mesías ineludible que sólo podrá llevarnos de su mano a regiones más tranquilas de aguas fresas y de mundos paralelos, donde todo puede suceder y donde todos veremos la  “Felicidad Social Eterna” -algo que aun no entiendo qué es eso de “compromiso social”, “desarrollo social” o “vida social”…-.

Hemos recibido tanto la influencia de esta palabra que terminamos por nombrarla a cada instante sin tener el mínimo sentido de lo que ella significa, y ahora, es parte del glosario que debemos seguir para sobrevivir en las lides de un mundo que está cada vez más desordenado.

Si revisamos, nos daremos cuenta que estas estructuras toman demasiada fuerza en países con alto índice de compromisos internacionales (deudas, venta petrolera, pobreza extrema) y de una decadente estructura social que no podrá ser superada en mil años o más. Claro ejemplo nuestros países de Latinoamérica y sus figuras presidenciales que abonan al populismo para que se agigante y sueñan en convertirse en una especie de colosos griegos que soportan los embates de la naturaleza, que podrán sólo ser amenazados por la justicia divina. Pero si miramos más hacia el norte el imperialismo esta en la caída vertiginosa de una economía deteriorada con la deuda externa mas elevada del mundo y que sigue en caída libre, dejando de la mano de Obama una decisión de ejecución de la cual nunca podrá librarse, que lo llevará a su propio abismo.

Este paternalismo y la búsqueda de dirigentes mesiánicos es lo que nos ha llevado a la debacle que presenciamos en un pequeño país como Venezuela, donde no tenemos la más remota idea de quién es Aquiles, pero sí sabemos que buscamos un líder con sus características, y que, desde hace años lo tenemos, pero ahora nos dimos cuenta que su poder mágico no funcionó. Sin embargo, no se preocupen, a este Aquiles aun le quedan instrumentos de acción como su cuerpo deteriorado que se extiende vertiginosamente.

Algo que me llamó muchísimo la atención estos días son los cambios radicales de colores con los que se debe vestir la gente, que se deben seguir frases emblemáticas para ser usados en la instituciones públicas… es preocupante ver estas actitudes y me resulta difícil asimilar tan aberrante forma de conducción alienada de un contexto social que está ávido de líderes populares.

Ahora sólo queda esperar en qué momento bajará Aquiles, si es que se digna aparecer, y mientras, busquémoslo desesperadamente de nuevo o conformémonos con el que tenemos.