martes, 9 de mayo de 2017

DÍA NACIONAL DEL ARTISTA PLÁSTICO

Armando Reverón es sinónimo de Luz, es el Mago de la Luz, del paisaje conjugado en simbolismo dejando una estela ampliamente conocida no sólo dentro de nuestro país, sino que extiende a otras fronteras. Sin embargo, siempre hay factores que entristecen y es que hoy estamos en medio de una trifulca que se erige como sombra en Venezuela y me preocupa sobremanera, por eso es indispensable que recapitulemos, porque de lo contrario seguiremos avanzando hacia sendas que nos llevan rápidamente al subsuelo de valores, patrones y convivio.

Hoy estaba a punto de escribir a mis grandes amigos los Artistas Plásticos, debo reconocerlo, soy fanático de algunos, pero creo que me limitaré simplemente a buscar las similitudes entre el universo de Reverón y las propuestas de lo que estamos viendo cruzar el patio. Reverón cautiva con esta poética de la Luz, que, no está de más decirlo, me cautiva ese performance en lo que se convierte su vida, en lo que se puede hacer al girar la importancia del artista y su legado.

Me atrevo a decir que es el primer “performer” registrado en Macuto, construyendo su Castillete, sería algo como su laboratorio de la imagen. Estando allí sabía que el arte es para probarlo, para encariñarse y para convivirlo a cada instante –lamentablemente el Castillete fue devorado por la tragedia de 1999-, aun desde las formas en que se integró al litoral. Reverón va en búsqueda de un lenguaje que podemos seguirla desde su formación en Europa, y se evidencia en una producción de más de treinta años donde exploró un sinfín de motivos para buscar estos vericuetos de la Luz. Creció en la imaginación, respondiendo a sus antigüedades, al sombrero Pumbá, a sus animales, a sus Muñecas y por supuesto de Juanita que le acompañó desde aquella fiesta de carnaval en 1918, para convertirse en su compañera, albacea y guardián erigiendo una historia fantástica.Esta relación amorosa es un punto álgido que debemos desempolvar y estaríamos reivindicando un personaje de la historia venezolana que fue pilar en la construcción de este universo.


Efectivamente, este Performance, este Cuerpo que se empieza a desgastar con el paso de los años, es lo que hace que Reverón empiece a reivindicar el objetivo de su producción, tratando de manera implacable e incansable de generar un espacio para que sus piezas se dinamicen en conjunto con su Cuerpo. Las piezas hablan de este disfrute del contacto de su pie en la arena, esta sensación del trazo que se desgasta con el sonido del mar, del viento corriendo sin mesura en las telas empleadas y la mirada al infinito de las Muñecas que se convertirán en las testigos de las andanzas del pintor en su Castillete.

Hablar de las Muñecas, es hablar sus compañeras fieles, que aun después de muchos años –tuve la fortuna de verlas en la Galería de Arte Nacional de Caracas hace apenas tres meses- y al estar tan cerca de ellas pude sentir esta implacable textura que el pintor les otorgó, y están a punto de revivir, o así parece, porque casi nos cuentan una nueva historia. Momentos mágicos que hacen sentir la presencia del pintor en medio de esta soledad de la Galería, de esta frialdad en la que están envueltas las dueñas del Castillete. Las Muñecas serán eternas guardianas de sus sueños, narrándolo en sus ojos, aunque el Mago de la Luz ya no esté entre ellas y relatan parte de su misterioso carácter.

Pero de lo que sí podemos estar seguros es que estamos frente a un portento de la creación, de un poeta del trazo y de un interminable soñador que dejó en sus obras, Cuerpo, Vida y Movimiento, para que hoy, día de su cumpleaños también se lo adjudicamos al Día Nacional de Artista Plástico. Aunque en medio de esta catástrofe en la que estamos sumidos, las celebraciones no están de más, y podemos decir que estamos rescatando parte de la memoria de un país que necesita mirar desde esta Luz de Reverón de nuevo, para buscar en los recodos de las telas, en los retazos del color y en la frescura de su Macuto, esos rayos luminosos de una esperanza para continuar avanzando en las sendas infinitas del arte.

Saludos a mis amigos los artistas este día, y un enorme abrazo repleto de Luz para parafrasear a Reverón.


jose

lunes, 8 de mayo de 2017

Festival Internacional Jazz al Este 2da edición

El sábado 29 de abril se desarrolló en Ciudad del Este un extraordinario evento, “Festival Internacional Jazz al Este 2da edición”, donde se reunieron diversos músicos del género para exponer las producciones que desarrollan en este momento, y nos convirtieron en testigos excepción ante la variedad que resultó tan múltiple como virtuosa en cada una de sus apariciones.

En primer lugar nos enfrenamos a la propuesta de Jose Villamayor, y digo enfrentamos debido a su reto de exploración diáfana y prolija que demuestra en la guitarra, maestro paraguayo con inquietudes de composición que se desafíen en cada ciclo armónico. Ejecución clara y técnica para entrar en las variaciones de la guitarra y empadronarse con una amalgama de corrientes contemporáneas que nos llevan de la mano hacia un ciclo sinfín en cada uno de los temas. Prestidigitador que va subiendo las revoluciones a medida que avanza su performance, estábamos en medio de la base aparentemente repetitiva de largos ciclos acústicos, pero demuestra ser un guitarrista recursivo que entra en armonía sin temor y trata de avanzar en medio de una plataforma que él mismo va creando. Cada solo es una oportunidad para subir el tempo, la polifonía e inyectar la fuerza con las que entra y sale la lira. Virtuoso que explora sin temor, va más allá del canon y trata de encontrar una salida con solos limpios, técnicos, donde la improvisación se torna un privilegio que él mismo asoma ocasionalmente y sostiene este equilibrio que nos lleva a pensar en un final sin final.  

Como segunda alternativa presenciamos un ensamble bastante tradicional en cuanto a estructura y convenciones como es el caso de Jota P. músico brasileiro de extensa carrera y experiencia en el género, que plantea un ritmo más apegado a sus orígenes. Pero no por eso deja de impactarnos con variaciones en los vientos desde el saxo, que es su fuerte, acompañado de un ensamble impecable que le acompaña, además de dejarnos una extraordinaria performance que trae ambiente de fiesta, porque el jazz también es eso, una enorme fiesta que Jota P. sabe sobrellevar con sus composiciones, que van a ritmo arrollador en juego de armonizaciones que corren dentro del auditorio y obligan a los asistentes a levantarse de sus sillas, para impregnarlos con esta sonoridad tan latinoamericana, teniendo claro que no escatima esfuerzo para arrastrarlos sin cansancio.


Por ultimo tuvimos la presencia de Pablo Selnik, flautista español que nos demostró los cambios de formato en su propuesta sonora, la musicalidad compacta en armonía y un sonido absolutamente innovador, de fuerza indetenible que va desde los grandes silencios, la polifonía incansable y la incansable sensación de sincopas en desmesura que resultan muy atractivas. Nos hace llegar al límite del caos al mejor estilo del free jazz, pero luego, abruptamente, nos atrae de nuevo hacia la línea que él rigurosamente va erigiendo, por ello somete la composición, aunque para ser sincero en ningún momento nos dio tregua ni permitió el despiste, puesto que estábamos inmersos en este juego de rituales, conexiones  a sus bases filosóficas y la necesidad de entrar en el cosmos único del músico contemporáneo. Pablo Selnik va más allá de cualquier convención y explora en aguas profundas de su espacio con mayor empuje en cada pieza, cabe reconocer el trabajo impecable de su cuarteto con Chino Corvalán que es un maestro desde el bajo eléctrico, alimentando la armonía compacta y segura, Bruno Muñoz en el saxo y Seba Ramírez en la batería, que los lleva a reaccionar de manera clara en cada uno de los cortes, pausas silencios y cambios de tempo durante el recital.
Fragmento de trabajo de Pablo Selnik 

Una noche con tres maneras de proponer el jazz desde un espacio fantástico como es Ciudad del Este, con calidad en la producción del evento, para luego cerrar en otro local con una Jam Session donde ya un poco más distendidos, pudimos ver la capacidad de improvisación de los músicos que se subieron a proponer temas, dejarse llevar por el feeling del momento, que nos cobijaron de acordes y tonos hasta bien entrada la noche.

Sólo resta decir que estar en medio de este “Festival Internacional de Jazz en Ciudad del Este 2 edición” se debe agradecer por el espacio y nunca dejar de decir: EL JAZZ ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA.


José Ramón Castillo

Dramaturgo y Director de Teatro.



PD: abajo dejo un video de Jose Villamayor que está en Youtube.




lunes, 1 de mayo de 2017

Lo que comenzó siendo un performance basado en el Cuerpo de la Mujer y terminó siendo un trabajo complejo sobre el Cuerpo Fragmentado, Fracturado y Violentado de Frida Khalo.

Nunca fui muy amigo de la imagen de Frida Kahlo y todo lo que ella representa para el mundo contemporáneo de artistas “snob” y de luchas estériles de “género”, que, en lugar de avivar una crítica de la artista mexicana termina convirtiéndola en imagen de consumo banal. Estas propuestas transforman el arte en objetos de articulación comercial, que están ligados a comentarios inertes de jóvenes y no tan jóvenes que se hacen llamar artistas, y que, a fin de cuentas, son panfletos vacíos que imponen inexistencia estética a la obra y su contexto. Por ello siempre me vi enfrentado a esta imagen de Frida –aun hoy me cuestiono- que incluso la empleaba en algunos de mis montajes como ejemplo de marketing y superficilidad.


 En 2015 mientras realizábamos una residencia artística con Dianita López que recién llegaba de Chihuahua a San Cristóbal, para un proceso creativo con el Incinerador Teatro, comenzamos a explorar muchas facetas del mundo en la frontera, de las inmensas ganas que teníamos de realizar un trabajo de estereotipos, iconos y fetiches de comercio entre Venezuela, Colombia y México, la idea inicial era realizar un trabajo performático que sería llevado luego a escena, en una suerte de proceso que siempre realizo, y con ella salir de gira una vez más. Pero la cuestión no fue tan sencilla, y, como en todos los procesos creativos, se fueron desligando sus objetivos iniciales y se afianzó en esta idea de las Fronteras que se mueven, pero en este caso no íbamos hacia las Fronteras físicas o regional, sino hacia una  aventura de nuestros sin límites para buscar ciertos valores y designaciones estéticos que le agregaríamos en este proceso. Duramos cerca de tres meses y medio entre la exploración, la inmersión en el tema y la exploración del Cuerpo de la actriz que se expandió en el escenario sin control, y de la que nos vimos arropados por las oleadas inmensas de patrones que rompíamos a medida que pasaban los días y las semanas de esta producción.

Primero, estábamos en medio de la vorágine de una temporada de FRESA, en conjunto con su gira, y el elenco de El Incinerador estaba igual que siempre con el estrés a tope, estos compromisos nos estaba abarcando el tiempo más de lo esperado, con invitaciones en Mérida, Caracas y Pamplona, pero sin dejar de estar pensando en este proyecto. Por ello Dianita estaba detrás de nosotros viendo todo y calculando cada paso que dábamos, y fue allí en medio de una tromba de ideas mientras recapitulaba un día que se me cruzó la imagen de Frida, pero lo que no sabíamos era que Frida nos estaba llamando, -siempre he dicho que uno no escoge el montaje, el montaje lo escoge a uno, tal vez por eso esté hoy en el fin del Mundo-. En fin, me atreví a escribir a Humberto Robles, dramaturgo mexicano que admiro para solicitar el permisos de estudiar Frida con la posibilidad de un montaje, aunque muy pocas veces trabajo con dramaturgia ajena, esta opción me gustó muchísimo, luego de él enviarme la documentación necesaria me vi de nuevo en Aguas Profundas de no saber qué hacer con todas las imágenes que teníamos, cómo ensamblarlas con el bello texto de Humberto, contando que en Pamplona ya habíamos realizado un performance en la reunión del Proyecto FRONTERAS 2015.


Surgió la idea de invitar dos actrices más que eran Adelita y Dulce Santander, pero las convertimos en unas especies de Fridas muy andinas, que hablaban el “idioma del gocho” –me refiero a acentos, modismos, costumbres de la región andina venezolana, ellas fueron formadas en estas tierras, lo que me dejaría ver que sus Cuerpos se apropiarían de un elemento externo y nos iríamos a otra aventura más vertiginosa- y que se internaron de manera tal en las construcciones de las Fridas que fueron avasallantes en cuanto a desgaste físico se refiere. Se incrementaron las horas de trabajo entre mis viajes a Caracas los fines de semana, las intensas horas de ensayos en San Cristóbal que iniciaban en las tardes y culminaban por allá en las noches sin respiro alguno, fue agotador.


La música fue una variación de temas de La Llorona por parte de mi hermano y cómplice Robinson Pérez que se adjuntó al proyecto de manera espontánea, como debe ser en el teatro, y terminamos haciendo una pieza performática respetando a cabalidad el texto de Humberto,  con imágenes multimedias que acompañaban a las Fridas en este camino que se trasformaban en muñecas de colección de artesanía, para hablar desde las Fridas que se reivindican y exigían al público una revisión de la historia de esta figura con serenidad.

El trabajo se convirtió en un gran ágape donde la gente pudo disfrutar de buena comida, de buena música, de videos, de olores, de sensaciones, algunos del público durante las funciones se emborracharon, y por sobretodo de un extraordinario performance de tres actrices que se jactaban de todo lo que podían hacer, de las dinámicas en las que se movían y de un éxtasis que aun hoy lo revivo a detalle.

Las fotos son de los panas Igor Castillo, Ricardo Ramírez y José Ramón Castillo.

Dianita muy pronto se vienen las buenas nuevas ;)

PD: este fue el trabajo previo a la Medea… que luego montamos en otra residencia en Chihuahua (México) ese mismo año. Y hoy por acá en mi sabático interno en el fin del Mundo, planificando nuevas propuestas.

Gracias Dianita J