miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin de año 2014.


Si usted por casualidad ha realizado o va a realizar alguna de estas acciones el 31 de diciembre: comerse doce uvas, quemar el año viejo, vestirse con ropa interior amarilla, comer una cucharada de lentejas, botar agua por una ventana, sacar las maletas a las doce, pasear por la cuadra con el pasaporte, rezarle a un billete de cien bolívares o si puede a uno de 5 dólares, bañarse con agua de olores y rezarle a un santo para que le de prosperidad y abundancia, estrenar un traje para el abrazo, subirse a una silla en el momento del cañonazo, llorar cuando digan tres-dos-uno, poner de fondo musical el año viejo de Tony Camargo o las gaitas de “amigo esta noche muere un año…”, acordarse que esta noche muere un año, “faltan cinco pa las doce”, abrazar a la vecina en medio del alboroto, aprovecharse del whisky del vecino, enviar un msj de teléfono en esas cadenas vacuas y tontas que no dicen nada y que simplemente se reenvían, o de los que llaman a las doce en punto y dicen que está cogestionado el sistema, o de los que se les va la luz y no se han dado cuenta que todos los bombillos están encendidos, de los que se pelearon por una pierna de cochino, llegaron a sus casas al mediodía a prepararla con vino Sansón y cerveza y ahora está lista para comérsela de inmediato, los que en la tarde jugaron en el barrio “solteros contra casados” y al final todos ganaron, quemar un recamara sin mediar donde están los vecinos, llorar por nada y saltar de la emoción y no saber por qué.
Si usted ha presenciado esto y muchas otras cosas por el estilo, usted querido amigo está en Venezuela, donde la performance del fin de año es una celebración sin frenos, donde todos nos pondremos de acuerdo en una histeria colectiva que nos lleva de la mano a un juego de compartir con nuestros congéneres. Es una tradición bastante arraigada que en muchos casos se añora al estar lejos de estas tierras, sin embargo es una amalgama y desenfreno para divertirse y para beneficiarse de los demás, dejándonos un saldo bastante llamativo en cuanto a vivencias se refiere.

Siempre he considerado estas fiestas un juego para mantenerse en competencia unos con otros, todos los venezolanos tratan de celebrar al máximo y de jugar a una performance más llamativa en cada familia, enseñando a las nuevas generaciones a vivir en estas fantasías que sólo se logran en fechas precisas como el 31 de diciembre, y es que el país se paraliza y no hay manera de sobrevivir a la hecatombe. Los venezolanos somos una raza de extraños seres que esta semana nos hemos olvidado por completo de los problemas que nos atañen, de allí que todo se haya convertido en fiesta, en celebraciones sin mirar el furor. Simplemente estamos allí, disfrutando el día a día, y es que así como se vive esta fecha vivimos todo el año: Llenos de ilusiones y de sueños que se han ido acumulando y que hoy están allí saliendo sin una base clara, puesto que somos así por naturaleza y el país seguirá girando igual.
El 1 de enero todos despertaremos -los que durmieron un rato-, para continuar con la fiesta que terminará por allá el 3 de enero, con salidas al río, paseos a la montaña, sancochos y parrillas, reuniones familiares y reencuentros de amistades, y así estarán todo el año, lamentándose de lo que hicieron y no hicieron, de las frustraciones y de las metas alcanzadas, para de nuevo encontrarse dentro de once meses para repetir la rutina, mientras vemos que el país se mantiene inerme, estático y no hay salida posible a los problemas que enfrentamos.

De nuevo este 31 de diciembre estaremos frente a nuestras casas viendo pasar el mundo, correr entre abrazos risas y emociones esperando regrese el próximo 31 de enero de 2015 y nos daremos cuenta que seguimos en la misma historia.

Para quienes lean este artículo les deseo lo mejor para el año próximo y ojalá podamos contribuir con el cambio que tanto se clama, aunque es muy difícil puesto que el mundo ha sido elaborado de una manera muy específica.

Sin embargo del deseo Feliz Año y ¡nos vemos la próxima semana!!!         


sábado, 27 de diciembre de 2014

Sangre Derramada

 Hablar sobre libros y sus escritores es siempre un reto por cuestiones de óptica en las que uno se ve envuelto. Assa Larsson es una de estas escritoras que no puedes soltar desde el primer momento en que abres la primera página de su novela, es la ganadora del Premio de la Asociación de Escritores Suecos de Novela Negra en 2001 a la mejor primera novela con Sangre Derramada publicada en 2004, y por Seix Barral en 2010.

La novela nos lleva en un thriller policíaco que inicia en paralelo con cuatro historias que son muy similares, la primera, la protagonista Rebeca Martinsson, una abogada que debe buscar las pistas de un terrible asesinato ocurrido en Kiruna población al norte de Suecia, donde a víctima es Mildred Nilsson que será la segunda historia con la que iremos topándonos. La víctima, una religiosa feminista, tiene a todo un pueblo en su contra por la defensa de los derechos de las mujeres y la preocupación por la conservación de una reserva natural, en la que se ven implicados los cazadores de la zona y donde hay una tensión constante en vista  de su profunda amenaza a esta práctica tan común.

Rebeca a su vez ha sido enviada por su bufete a encontrar las pistas que la puedan conducir al asesino, pero se ve inmersa en una diatriba existencial que la llevará al borde de sus sueños, de su infancia y de su pasado reciente, que es tan abrumador como la novela en sí misma.

Una tercera historia es la de Ana-Marie, madre de dos hijos, pero a su vez es la policía encargada de buscar al asesino de Mildred, se da cuenta que las pistas llevan a una confabulación de todos los habitantes de Kiruna, lo que da un saldo bastante abultado de sospechosos y de posibles asesinos en serie que van realizando su trabajo a medida que transcurre el relato. Es importante señalar, que es un mundo frío en el que la oscuridad amenaza con cubrir por meses la tierra en la que se encuentran, y la nieve podría desaparecer las pistas recientes. Anna-Marie debe estar atenta a todo indicio, frase, gesto o detalle que vaya encontrando para poder entrar en sintonía con la mente del criminal que cada vez está más cerca de ella. Es una paridad del discurso entre lo que ella ve y lo que se supone va hilando, en un mundo frío, acondicionado para entrar en rigor con lo que desea en primera entrada. La escritora nos ha llevado de manera fantástica por estas llanuras frías del norte de Suecia, donde la gente parece tan gris como el ambiente, pero al unísono están tan llenos de vigor como la naturaleza.

El asesino acecha a cada instante, los cómplices los vemos en todas partes, y, cada vez que pasamos de un capítulo a otro, la novela logra su cometido, despistar al lector con ánimo de enfrascarlo en un discurso que deja ver diferentes matices del mismo hecho. Es Assa Larsson una escritora que va desde el juego de palabras al enmarcar los retratos de los paisajes, para resaltar las costumbres nórdicas y de enfrentarnos a la agresividad del paisaje, como también es capaz de llevarnos de la mano a la calidez de los momentos familiares que allí de desencadenan, pero puede ser agresiva y brutalmente grafica cuando hablamos de las escenas de los asesinatos y su configuración, a manera de lección para el resto de los personajes. Finalmente uno como lector siente en algunos tramos de la novela una encrucijada que no puedes dejar de pasar la página hacia un nuevo horizonte, de lo que está fraguándose a medida que vas adentrándote y que te lleva a varios finales inesperados.

Y por supuesto, nos faltó la cuarta historia que es la de una loba llamada Patas Doradas que va en su paso de migración y sobrevivencia en los meses de invierno, su enfrentamiento a los cazadores, a la naturaleza y sobre todo a su manada que es la analogía de lo que les ocurre a las mujeres de la novela. Assa Larsson nos envuelve de nuevo en discursos que van en paralelo, que te llevan a recrear polifonías similares en estas féminas que son la base de Sangre Derramada.

Si se topan con Sangre Derramada de Assa Larsson no dejen de leerla que es una novela audaz, escrita magistralmente y de un ritmo arrollador, porque de seguro no van a perder su tiempo.


Después de leer esta novela sólo resta decir: ¡LA LITERATURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Hoy la Hallaca es la protagonista.

Esta foto me la robé del perfil de Angel Gil
que la semana pasada estuvo llevando su mensaje
 junto a la Brigada de Mascotas de la UNET,
demostrando que todos cabemos organizadamente....
Muy buena gráfica :)...
gracias por concederme el permiso jejeje
En Venezuela esta noche todos estaremos detrás de un plato que es muy particular llamado la Hallaca –escríbalo con “ll” o con “y” de acuerdo a su apreciación, porque a fin de cuentas es muy propio de nosotros- que conjuga un gran sentido de valores culturales que nos lleva a unificarnos como un imaginario mucho más complejo de lo que suponemos.

La Hallaca como parte de nuestra identidad, está colmada de una inmensa diatriba desde su nacimiento, el afianzamiento en la cultura y el desarrollo de la misma en el transcurso del siglo XX desde las tesis manejadas por Tulio Febres Cordero, Uslar Pietri y hasta las recientes de Rafael Cartay. Sabemos que ella tiene varias acepciones de carácter históricas, como por ejemplo: los indígenas nuestros le llamaban a esta comida la  Hayaco Iritari,  o  “ayúa” ó “ayuar” que en guaraní significa acá y allá, o “ayuca” que significa envoltorio, o la tesis –un poco con menos consistente- que es la combinación de la comida que realizaban los esclavos con las sobras de las comidas de los españoles en la Noche Buena, o la teoría de que los europeos se sintieron tentados de combinar el maíz con las almendras y demás alimentos que traían del Mediterráneo, o de la leyenda que cuenta que “Ches” –dios- era llamado por nuestros indígenas andinos a través de la cocción del maíz en un banquete donde se incluían las raíces y se podía compartir con él, pero a fin de cuentas son muestras fehacientes del proceso en el que han ido apareciendo los demás ingredientes que nos encadenan a una imborrable historia.


Hoy día, seguramente, la Hallaca ha sido modificada, trae de manifiesto la unificación cultural y se adapta al contexto, en primer lugar los ingredientes, como el caso de la hoja de plátano o bijao son llamativos y generan ese aroma característico que nos lleva de inmediato a nuestra infancia, de casas colmadas de olores, sabores, sonidos que se despliegan de estas hojas que desprenden la humedad del trópico, y sobre ellas se coloca la masa de maíz –hoy precocida- con onoto. Aun es tradición que las mujeres preparan la masa y previamente han cortado el guiso que es de cerdo, o carne de res, o de pollo, o de todos juntos, a lo cual le agregan pimentón, cebolla y ajo, para después ser servido y amarrado. Es fundamental resaltar que esta exposición que hago está basada en la Hallaca que aún recuerdo de mi infancia en Los Andes, y que todavía hoy las realizamos con la misma receta, por tanto ella puede variar en su preparación o ingredientes de acuerdo a la región del país.
Luego viene la reunión familiar donde los hombres amarran, mientras las mujeres van armando cada una de las piezas que después serán llevadas a la estufa de leña o gas, donde se dejarán por mas tres o cuatro horas, dependiendo de la intensidad del fuego o de la alegría que envuelve a todos los comensales, que estarán el plena fiesta desde que se inicia hasta el final y mucho más allá.

Es entonces como vemos que la misma elaboración es una fiesta, es la conjunción de muchas emociones que llevan a la familia y las comunidades a acercarse, a retornar a la celebración para compartir, tal y como lo hacían en otrora lo indígenas o los esclavos.

Son rituales que muchos estarán desarrollando, para luego servirlas en la mesa de la Noche Buena, donde todos han de comérselas acompañadas de elementos que ahora son parte de nuestra dieta navideña como son: el pan de jamón, la ensalada rusa, el pan de banquete, las lonjas de jamón y queso, el refresco –casi siempre cocacola- y para finalizar con torta negra o dulce de cabello de ángel y una buena taza de chocolate. Es una experiencia alucinante esta de sentarnos frente a la Hallaca y sus ingredientes tan variados, tan múltiples y tan polifónicos, puesto que ella en sí es la muestra fehaciente de nuestro recorrido en cientos de años de historia y de nuestra multiculturalidad.

Por eso esta Noche Buena cuando se siente a disfrutar de este plato tan particular, recuerde que se está llevando a la boca toda nuestra cultura, toda nuestra historia, toda nuestra  cadena de voces, colores y sabores, desde los más humildes hasta los más ingenuos, o hasta los más agresivos que le estarán dejando esa sensación de ser únicamente VENEZOLANO, que no tiene comparación y no cambiaría por ¡NADA!!  

Espero que TODOS TENGAN UNA NOCHE BUENA, disfruten de su HALLACA Y TENGAN UNA ¡FELIZ NAVIDAD!!!!

martes, 23 de diciembre de 2014

Walking Dead

La semana pasada recién termina la quinta temporada de la serie The Walking Dead que es transmitida por Fox en un horario bastante particular por su contenido y su visión de la acción. La serie en sí ha llamado la atención de millones de personas en el mundo por su temática basada en un apocalipsis de muertos vivientes, llamados “caminantes”, que se expande por toda la superficie de la tierra en forma de virus que se transmite por una mordida, un rasguño o por la muerte en sí misma. Recordando que el objetivo de los “caminantes” es comer carne humana viva, nos representa la valoración del conflicto, por cuanto los sobrevivientes deben refugiarse de diferentes maneras para tratar de no ser convertidos o devorados.

Los guionistas de esta serie, que se basa en el comic de Robert Kirkman, han realizado un extraordinario trabajo de dramaturgia al modificarla, para llegar a una intención más agresiva, que pueda calar con mayor fuerza en los televidentes. El arte gore es el aditivo que detona las acciones, hay un desmesurado uso de las imágenes agresivas y grotescas, por ellos, la imagen de los personajes está siempre en decadencia y entra en el juego su deterioro físico puesto que van muriendo poco a poco.

Allí entra de manifiesto esta estética de lo obsceno, el gore que se deja arrastrar por lo subterráneo, lo que  está debajo, lo que es abominable y lo que plantea una manera de mostrar las escenas que casi raya en lo morboso y pornográfico, pero que con gran versatilidad, el equipo de producción llega a mostrar el mensaje sin graficar tan explícitamente –en la mayoría de los casos-, el gore existe y lo podemos identificar de inmediato con escenas donde los muertos se comen a los vivos de manera descarnada, los asesinatos que realizan los protagonistas entre sus compañeros de viaje, los antropófagos que desmembran a sus víctimas, o en el inicio de la segunda parte de la quinta temporada, la escena en la que Rick y sus amigos van a ser degollados,  empieza por darles un golpe en la cabeza para después dejarlos desangrar y prepararlos para ser comidos. Un escena que fue censurada en algunas regiones en Estados Unidos y para Latinoamérica, pero pese al horario en Venezuela se dejó ver, y pudimos presenciar un acción gore que es terriblemente agresiva para dejar de manifiesto la estética hacia la que apunta la serie.

Lo personajes los dejan a la deriva en un mundo donde todos tratan de sobrevivir, pero el problema radica en la peligrosidad de los demás humanos que pudieron hacerlo, puesto que la tesis de la serie es que desde el aislamiento, la desidia y la lucha por vivir un día más, los personajes se transforman en seres fríos más peligrosos que los “caminantes”, que son capaces de hacer atrocidades, no sólo de los que se van consiguiendo, sino que el grupo de Rick se ha vuelto más peligrosos aun, porque fueron aprendiendo a asesinar a medida que superaron los obstáculos que se les han presentado.

La serie posee unos visos de profundidad en su carácter psicológico, en cuanto a la propuesta de los “caminantes” que siempre están en constante degradación puesto que se supone han muerto hace mucho tiempo y ahora se van deteriorando. Lo que nos lleva a que en cada una de las series y capítulos son más decadentes, más putrefactos, están en todas partes y deja claro que el elenco camina entre una muerte constate sin piedad. Es un mundo gore de muerte donde se trata de sobrevivir, donde se coexiste con ella, por tanto la serie va enfocada hacia la muerte inminente de cada uno de sus protagonista, y es por ello que a medida que pasan los capítulos se van volviendo más agresivos, más viscerales y van cortando los vestigios de humanidad, donde ellos suponían que había gente que quería salvarse, pero que a fin de cuentas los humanos son más peligrosos que los “caminantes”.

La muerte que camina en medio de todos los escenarios es lo que cautiva, lo que lleva a no poder cerrar los ojos en los momentos de tensión –aunque la tensión está en todas las escenas- y que genera los grandes saltos emocionales, porque van descartando personajes a medida que van pasando los minutos. Ninguno está a salvo y es un punto álgido de la producción, porque piensan en cada detalle, en cada movimiento, parece que la serie no te deja un instante de sosiego.

El final de esta quinta temporada estuvo bastante estereotipado, en función de la formula a la que nos viene acostumbrando la serie, con unos personaje en un hospital falso, con policías falsos y que terminan en la desastrosa muerte de la bella Beth, pero es el juego de la serie y ya volveremos de nuevo en febrero a tratar de descifrar lo que viene, que de seguro será más agresivo aun de lo que hemos visto hasta ahora.


Por el momento me retiro a seguir leyendo el comic y a seguir la pista a The Walking Dead y su propuesta de arte gore y no se les olvide: EL ARTE ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA.

lunes, 22 de diciembre de 2014

17 de diciembre.

Siempre trato de hacer ejercicios dialécticos con los estudiantes y en esta ocasión el artículo lo voy a llevar a una experiencia que es reiterativa en las aulas de clase, la respuesta es la misma en cada ocasión. Si preguntas por una fecha en particular, la respuesta es insólita, esta vez les pregunté por el 17 de diciembre y su importancia para el colectivo venezolano, pero la respuesta terminó siendo una hecatombe puesto que llegaron a respuestas insólitas como por ejemplo “el día que llega el espíritu de la navidad”, “el fin de las clases por el ministerio”, “la independencia de algo” o “la fiesta de cumpleaños de El Libertador”… esta última fue la más próxima, y aunque nunca he sido un fanático de enaltecer las fechas de acciones del calendario, no me interesa tampoco ser panfletario con fechas patrias, porque a fin de cuentas son efemérides y allí cada quien toma lo que le interesa, sí me llamó poderosamente la atención, que en un país llamado República Bolivariana de Venezuela, y donde todo gira en función de este héroe de la independencia, no reconocemos aun las manifestaciones propias de este nombre, sino al contrario, lo llevamos al olvido la inopia y el desagrado.

Es donde entra de nuevo mi tesis sobre las Identidades Culturales de la Imposición, que su arraigo no se logra por simples decretos, se logra desde la inducción de las tradiciones culturales que hemos perdido. Y es que el venezolano cae en un desarraigo que se va fomentando desde las aulas de clase, con un imaginario colectivo que está apuntando hacia lo mediocre, lo injusto y en una etiqueta que nos han puesto de ilusos, porque en el juego educativo es una simple parodia de fechas y de personajes, pero detrás de ellos no hay más que un constante desespero y decadencia por borrarnos la memoria.

Es claro que dentro de esta disyuntiva el venezolano entró en el juego político -que está de manifiesto en todas sus actividades-. Vemos cómo los sectores de nuestra sociedad se van creando un universo deteriorado, con valores que se desvían por completo de nuestras tradiciones, y que sólo tratan de justificarse detrás de una carrera política, de un discurso vacuo y de una actitud decadente, que sólo nos trajo como consecuencia un imaginario de empobrecimiento de la conciencia que se va acrecentando.

Si nos remontamos a los imaginarios del pasado caemos en la misma polémica, y es que, nos asomamos a un colectivo que sólo piensa en su sobrevivencia, de un colectivo que se descuida de las manifestaciones de convivencia, o de formación de ciudadanos que vayan acordes con las tendencias de la cultura popular, nos olvidamos de desempolvar los fragmentos de nuestra memoria, para cumplir con un contrato burocrático, que es algo así como un bloque de conocimientos vacíos llamado EDUCACIÓN que se imparte en todas escuelas, liceos y universidades del país.

No quiere decir que el venezolano no posea una cultura popular definida, quiere decir que está empecinado en apoyarse en lineamientos más alejados de su contexto, donde el tapete de lo artesanal y lo artístico ha quedado en el último reglón de importancia, donde lo político y económico está a flor de piel y nos carcome el sentido de existencia. Es probable que vayamos en una dirección donde los imaginarios se van apoderando de significados culturales que están surgiendo en el día a día, y aquel legado que se intentó forjar a principios del siglo XX queda en el olvido y después terminaremos dejando una nación sin memoria cultural, que es lo más probable que ocurra.

Culturalmente los desarraigos son más peligrosos que una política económica, puesto que no hay asidero y los estallidos pueden ser nefastos para sus congéneres, es decir, que sin identidad los colectivos se mueven sin control en un país que está esperando sólo a vivir un día por vez. Encontramos que estamos frente a una estructura social efímera que se permea ante los embates de culturas foráneas y de inducciones internas, como el caso de los medios de comunicación, y su control de las conciencias, que van orientadas hacia la enajenación de los patrones de conducta y donde no hay posible salida a esta situación.

Es probable que nos vayamos en cada libre hacia un panorama nefasto y sólo hay que hacer el inventario de las acciones que este año nos dejaron una huella bastantes marcada como el caso de las guarimbas de principio de año, la guerra económica que nos hacen desde Miami, el bachaqueo indiscriminado que es de parte de una mafia que está presente en todas instituciones y que nace de una generación corrupta que se resiste al trabajo honesto y ahora se va hacia las prebendas del contrabando, la estafa y el narcotráfico.

El panorama es difícil y peligroso, para nosotros que estamos en la frontera aun más, pero mientras no se tomen medidas de conciencia cultural, de ciudadanía, de convivencia no podremos pensar en salir de este atolladero.

Esta y otras inquietudes me surgen al escuchar las respuestas que me dieron mis estudiantes, y el 17 de diciembre día en que se conmemoraron 184 años de la muerte de El Libertador, de seguro habrá muchos que lo estarán “celebrando” por causas de una ignorancia que está siendo inducida y de una conciencia cultural casi nula.

Por eso no me canso de decir que debemos reformar el sistema educativo en pleno porque: ¡LA EDUCACIÓN ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!!!



lunes, 24 de noviembre de 2014

FILVEN 2014

La Feria Internacional del Libro 2014 en la sede Táchira se desarrolló la semana pasada del 11 al 16 de noviembre en los espacios de la Casa Steinvorth, como producto de una extraordinaria organización de parte del Gabinete del Ministerio de la Cultura Táchira a través de la plataforma del Libro, con el apoyo de diferentes instituciones y casas editoriales nacionales y regionales, que nos dieron una fiesta y que tiene como única protagonista la promoción del LIBRO y la LECTURA.

Una fiesta que está propagándose en todos los rincones del territorio nacional, y lleva como bandera la promoción de la lectura, podemos encontrarnos con autores tan diversos como la misma cantidad de lectores ávidos que se acercan a las exhibiciones allí ubicadas, también vemos la multiplicación de personas ansiosas por adquirir libros, revistas y música.

Es importante señalar que durante estos seis días, en los que nos dimos cita, pudimos presenciar el paso de cientos de tachirenses que estaban en búsqueda de alternativas de títulos, que en la mayoría de los casos salieron con las manos cargadas de este preciado tesoro llamado LIBRO.

El LIBRO es la excusa para la fiesta, para la celebración interminable, y es que debe ser de esta manera, constantemente aparecerá en todos los rincones de nuestra geografía, desde las instituciones educativas -en todas sus acepciones- hasta en las oficinas, las empresas y en la calle, en las comunidades, en las plazas llenando de ambiente de intercambio para las ideas y de temas. Efectivamente en la FILVEN de este año se logró este cometido de consolidar la siembre de estas semillas que se irán multiplicando y que fortalecerán los futuros lectores.

Los espacios de la Casa Steinvorth, el Corredor Chucho Corrales y la Plaza Bolívar estuvieron frecuentado por personas de todas las características sociales y educativas en búsqueda de un detalle para llevarse a sus casa y poder sentarse plácidamente a leerlo. Porque es este el fin verdadero de una feria del libro, que es el de multiplicar el sentido de la lectura, el pacer por entrar en las páginas de un autor y luego procesar esta información y dejarse llevar por otras lecturas.

Es la FILVEN un punto de encuentro para que el medio literario se vea encauzado a una reunión constante, donde no sólo podemos ver los escritores discurriendo sobre el maravilloso oficio de la creación, sino que podemos llegar a ver artistas desarrollando su performance, que lleva de inmediato a la promoción de los lectores, inducidos por la música, el teatro, la danza, las artes visuales y diseñadores que se dieron cita para realizar sus muestras, y de allí, dejar la puerta abierta a nuevas lecturas e interpretaciones de lo que estaban allí transcurriendo.

De igual manera me llena de beneplácito el Homenaje realizado al poeta Adolfo Segundo Medina que durante tantos años ha cosechado la poesía como forma de vida y de expresión, dejándonos ver las formas en que la palabra se va adaptando a las nuevas formas de comunicarnos, y que sigue sorprendiéndonos con las publicaciones de sus trabajos, donde se permitió a sí mismo presentar su más reciente libro Poemas sin alfabeto, que es en sí mismo es una obra maestra de versatilidad en la estructura, y de una ligereza que se disfraza en la palabra que ataca y que cuestiona constantemente. Segundo Medina es un escritor de trayectoria definida, prolongada y fortalecida, que ahora se da la libertad de escribir con la agilidad de su maestría, y deja que veamos un espacio que te incita a seguir leyendo, a continuar por las sendas de escritura y que sirve de apoyo e incentivo a los nuevo escritores que se tornan cada vez en mayor número.

La FILVEN es un espacio para que podamos entrar en sintonía con escritores y artistas que van y vienen, dejando que los intercambios sean más intensos y que las formas de expresión sean más creativas, para que podamos entrar en un movimiento artístico-cultural con grandes alternativas de autores y creadores.


Es desde acá que podemos ver que el estado va creciendo, y como ejemplo tuvimos entre octubre y noviembre una cartelera abarrotada de actividades tan loables como de calidad artística explícita, como son: Seminario de las Artes BORDES, Conéctate y Convive, Proyecto Fronteras, Festival de Monólogos, Fiesta de Teatro Ciro Villamizar, FILVEN, Convención nacional de Asovac, y el Encuentro de literatura de Colón, sin dejar atrás las diversas acciones que desarrollan los grupos y artistas. Es decir, no se puede hablar de vacíos culturales.

Volviendo al tema que nos tiene cautivados, podemos cerrar diciendo que esta FILVEN nos ha dejado un buen sabor de creadores, y que las proyecciones que se quiere hacer con el estado en materia cultural se están viendo materializadas y de seguro irán generando más alternativas.

Sólo queda saludar a los organizadores, Joel Arellano y Carlos Tovar junto a su equipo incansable de trabajo por tan buen regalo que le dejan a la ciudad, y que de seguro seguirán multiplicando lectores artistas y escritores.


Después de estar en la FILVEN 2014-Táchira y ver este panorama tan colorido sólo resta decir: ¡EL LIBRO ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!!!!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

De qué hablo cuando hablo de correr.

La unificación entre los intelectuales y el deporte, siempre es visto desde estos primeros como algo perverso, inhumano, salvaje y bárbaro. Los conceptos de interacción de un cuerpo que necesita de un contexto donde pueda sentirse mejor físicamente está ceñido por una rebeldía propia de quienes ostentan el conocimiento, o al menos así es la percepción vacía que se deja vislumbrar.

Haruki Murakami vuelve otra vez a entrar en esta discusión haciendo una paridad entre lo necesario del ejercicio físico y la intelectualidad desde su libro “De qué hablo cuando hablo de correr” publicado por Tusquets ediciones en 2007 con una edición de México 2010. Es un diario de campo sobre las percepciones que se tienen sobre el hecho de ejercitarse y de comprometerse con el deporte, que inicia como un juego y termina siendo un compromiso de alto rendimiento.

Con una prosa agradable, de relatos y anécdotas sobre el complejo rol del escritor y su disciplina solitaria, Murakami nos lleva a un complejo mundo de intensos esfuerzos, de preparación para maratones de manera sistemática y científica, que permite ver el deporte como la unificación de varias disciplinas. Es una aventura conjugar dos especialidades que están ligadas por la misma capacidad de concentración, en cuanto la internalización de una rutina, que puede llegar a ser estresante, pasando por los cambios lógicos de pensamiento y la rigurosidad de métodos capaces de alterar las formas de reacción intelectual.

Es un libro que nos lleva de la mano hacia los recónditos pensamientos de un escritor excelso y su cotidiana obligación a mantenerse en forma. No sólo se habla de un deporte por simple excusa de salud, sino al contrario, como forma de interacción al momento de enfrentarse a grandes competencias, en las que se experimentan los micros y macros ciclos de entrenamiento, que son indispensables. Vemos las necesidades de valerse de rutinas cotidianas para soportar las constantes arremetidas del ambiente y para luchar contra las condiciones del cuerpo a medida que pasan los años.

Murakami nos deja la experiencia de más de treinta años de un corredor que inicia como amateur, en una disciplina plagada de detalles, pero que, poco a poco va planteándose nuevas metas. Desde carreras de corto kilometraje, hasta llegar a los maratones y el triatlón, de los cuales puede llegar a correr dos o más al año, lo obligan a responsabilizarse por una preparación aún más contundente, más eficaz y más metódica, que de seguro lo llevará hacia los perfiles de competencias cada vez más exigentes.

Comenzamos el libro con prácticas sencillas que fueron acompañando al autor en su carrera como novelista, vemos cómo sus estados de ánimo influyeron en la elaboración de sus obras que han sido premiadas a nivel mundial. Sin embargo, esta conjugación lo convierte en una especie de máquina de deporte y de escribir, que no puede detenerse en ningún instante y sus relatos van desde su vida en Japón hasta su entrenamiento de alta competencia en Estados Unidos. Es por esta razón que nos ofrece la mirada conjunta de actividades que van de la mano y que no pueden dejar de acercarse puesto que una priva sobre la otra y viceversa.

“De qué hablo…” es un extraordinario relato sobre las exigencias que no sólo llegan hasta la competencia, sino lo que acontece alrededor de ella, de lo que puede llegar a convertirse el deporte que te obliga a llegar cada vez más lejos, con mayor intensidad y con la mayor ansiedad, hasta convertirte en punto de referencia de ciertas disciplinas.

Magistralmente Murakami va narrando en tres etapas de su vida, en lo que se ha convertido y en lo que piensa al momento de iniciar cualquier labor dentro de su vida, puesto que está todo reseñado de acuerdo a los parámetros disciplinarios en los que convive y la importancia del deporte en estos momentos.

“De qué hablo cuando hablo de correr” de Murakami es un muy buena opción para que entendamos la delgada línea en la que camina la intelectualidad y el deporte, y después de leerlo se tendrá una nueva visión del hecho de practicar un deporte sin desligarse de nuestra rutina diaria.


Totalmente recomendado para quienes son amantes del deporte y de la literatura, no tiene desperdicio y recuerden ¡LA LITERATURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El Testamento Maya

En el año 2012 se especuló mucho sobre la desaparición de la vida en nuestro planeta como consecuencia de una profecía Maya que se interpretó hace apenas tres décadas atrás. Steve Alten comienza su camino vertiginoso en una trilogía que envuelve este fascinante mundo de las teorías de la conspiración, la tecnología oculta bajo los misteriosos hallazgos de las culturas desaparecidas y las visitas alienígenas, al colocar todos estos ingredientes en el mismo libro logra desarrollar un trabajo que te cautiva y no puedes abandonar de principio a fin.

El Testamento Maya (publicada originalmente en 2001 con una edición en español de Grijalbo en 2009) nos lleva de la mano a un mundo oculto de cifras y nombres comunes, de una investigación minuciosa del autor para basar su estudio en los posibles factores que llevaron a la construcción de las pirámides en diferentes partes del mundo. De acuerdo con estas cifras, las marcas están a primera vista y aun no se han podido clarificar por la propia ceguera que nos impone el positivismo científico y las estructuras casi perfectas de un pensamiento que sigue siendo “humano”.


Michael Gabriel es el personaje apartado del mundo en un psiquiátrico y posee la clave para encontrar el portal que podrá hacer la conexión con estas civilizaciones que provienen de otras galaxias. Su padre Julius Gabriel encontró las respuestas a los acertijos que nos dejaron hace cientos de años los Mayas y que tiene relación con los incas y egipcios, dejándonos en la diatriba entre coordenadas y mensajes energéticos.

La historia se convierte en thriller en el mismo momento de su inicio de lectura, con la desaparición de los dinosaurios y las pistas que quedaron detrás de ellos, es posible que sea un sueño o una alusión a teorías sin determinismo científico, pero los personajes se moverán en aguas peligrosas, donde las formas de conspiración están detrás de lo que se oculta. Con una guerra nuclear a punto de iniciar, Michael deberá entrar en contacto con los alienígenas que dejaron sus pertenencias en diferentes partes del planeta y armar un enorme rompecabezas que señala fechas y lugares específicos.

Para los amantes de la historia mesoamericana este libro los llevará a sitios espectaculares como la Riviera Maya, los cenotes y las ciudades escondidas en las selvas de Guatemala y México, para los incrédulos de seguro los llevará a la duda, a suposiciones sobre lo que siempre han creído de los orígenes de las grandes culturas. Es posible que no haya más que una continuidad en el tiempo actual, en el que los acontecimientos están encadenados unos a otros, es posible que las formas de vida extraterrestre se multipliquen o estén coexistiendo entre los actuales pobladores de la Tierra y no seamos más que mutaciones de una especie superior que se ha ido degenerando con el pasar de los años.

Para El Testamento Maya es fundamental hacerse estas preguntas y encontrar respuestas múltiples que pondrán en juego al lector interesado en seguir investigando sobre los restos de estas suposiciones, que son cada vez más increíbles, y entran de manifiesto en la búsqueda de patrones que se pudieron desencadenar en 2012 pasado, sino las consecuencias que de ellos estamos experimentando actualmente.

Esta novela escrita con gran versatilidad, nos permite ver un Steve Alten que se convierte en maestro de la narración, pese a las posibles soluciones obvias que enfrentarán sus personajes. Es sólo una excusa para traernos de vuelta esta paranoia que siempre ha estado infundada entre nosotros, esperando alguna vez entrar en contacto con las culturas alienígenas que acechan para desencadenar acciones como especies de jueces. A través de portales dimensionales y la inducción de tecnología de otras galaxias, la especie humana estará a expensas de lo que pueda ocurrir y de allí su desaparición o su reafirmación en el planeta.

Para los amantes de la ficción, la tecnología avanzada, los extraterrestres y las secuencias de acción esta novela los dejará prendados y tendrán por obligación que buscarse las secuelas La Resurrección Maya y el Apocalipsis Maya, porque es hacia donde el escritor nos arrastra y que no es mala opción, puesto que es envolvente y adictivo su estilo.


Por tal razón les recomiendo esta trilogía y no se les olvide: ¡LA LITERATURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!

viernes, 12 de septiembre de 2014

La LEY del Cuerno

Justificándome en las temáticas que manejamos para la próxima reunión del Proyecto FRONTERAS (Teatro en la Frontera), traigo de referencia un trabajo periodístico publicado en México por Ediciones Punto Cero, titulado “La Ley del Cuerno”, donde siete investigadores exponen sus indagaciones en medio de un panorama violento que atraviesa este país actualmente. Entre la lucha contra el narcotráfico, la desaparición de ilegales que intentan llegar a Estados Unidos y todas las secuelas que ello trae, vemos que la violencia se va degenerando en mayores conflictos, que la corrupción va permeando esferas y círculos de poder, vemos un país que se desvanece en manos inescrupulosas porque es víctima de políticas desacertadas que tiene consecuencia nefastas.

Cuerno de Chivo se le conoce en México a la Avtomat Kalashnikova modelo 1947, que se ha popularizado como la AK-47, pero que en este país ha conseguido un extraordinario “rating” en medio de balaceras y ajustes de cuenta. Personalmente he estado en parte de la frontera del norte en ciudades como Juárez o Chihuahua y el ambiente que se lee en los artículos se vive constantemente. Son parte de una dinámica en la cual los imaginarios de los mexicanos se han transformado en una pasividad, que es más una forma de vivir bajo la égida de la violencia.

Juan Villoro, Pablo Ordaz, Edgar David Piñón Balderrama, Alejandro Alamazán y Diego Enrique Osorno nos muestran una forma de enfrentar y de vivir con el narcotráfico en tu vecindario, la cultura de este y cómo se van apropiando de territorios específicos, dejando un corredor claro en el país mexicano para que pasen los cargamentos que vienen del sur hacia el país del norte. Es una visión múltiple de colectivos que se anexan cada día con mayor fuerza y que operan en cada uno de los estados mexicanos, frente a la mirada oculta de las autoridades que han sido alertadas y se basan en su licencia para permitir la operación de grupos armados con total libertad.

El imperio del narcoterrorismo, tal y como lo señala Juan Villoro, es un salvoconducto para operar, es una especie de marca que permite a los miembros de la sociedad entrar en estos carteles y empezar a subir escalones de sangre para quedarse en las cúpulas. Por ello hay una guerra que se enfrenta, no sólo desde las autoridades gubernamentales, sino entre las fuerzas territoriales que posee cada uno de quienes allí se organizan, y están diseminados en cada uno de los habitantes de estas tierras.

Es una guerra no oficial que está latente y que deja datos alarmantes de asesinatos a diario, de desapariciones (hombres, mujeres y niños) y de torturas indiscriminadas que no tienen antecedentes y que van aumentando a medida que pasan los años. Junto a esta propuesta de agresividad se desarrolla una forma de vida a la que se rinde culto desde los medios de comunicación, de las telenovelas, de los corridos y de las noticias que se vanaglorian de estos hechos y terminan siendo una apología al delito. Es necesario que tengamos claro que el marketing de estas actividades es muy llamativo para un país como México que posee características particulares como el alto índice de desempleo, la infancia abandonada, el desplazamiento de grupos completos por las hordas violentas, las comunidades desasistidas y por supuesto, falta de un aparato educativo que esté en sintonía con los cambios actuales, lo que nos un saldo de bajas numerosas. Un país donde jóvenes y niños están inmersos en actos delictivos, y donde el horizonte y la esperanza de vida fueron en algún momento mencionados, porque ahora la ley se basa en la operación dentro de los grupos armados.

Hay complicidad de parte de un gobierno que oculta los verdaderos problemas sociales detrás de una supuesta arremetida contra el narco, pero a fin de cuentas están desviando la atención de los verdaderos problemas sociales que deterioran un país de esta dolida Latinoamérica.

En el trabajo hay dos artículos más, uno de Oscar Martínez, y otro de Marcela Turati sobre las desapariciones de miles de personas anualmente, no sólo los que pretenden pasar las fronteras, sino los que tienen como objetivo ingresar a los grupos armados lo que trae un grave problema. Podemos presenciar las operaciones de los Zetas, y las desapariciones de algunos carteles que se han fusionado a estos terroristas que cada vez son mayor en número, y es más delicado hablar de ciertos temas, puesto que hay informantes en todos los rincones de las ciudades y de los pueblos, porque ahora operan desde los medios del poder gubernamental, dejando de manifiesto que la corrupción está más agresiva que en cualquier otro período de esta historia reciente de México.

La Ley del Cuerno es la radiografía de un país que actualmente se balancea y tiene un grave problema de violencia, que se extiende de manera rápida y efectiva en todos los rincones, y vemos un México peligroso y agresivo que intenta sobrevivir, pero también vemos un México que es atrapado y secuestrado por la complicidad de todos sus protagonistas. Es necesario leer este trabajo porque nos dará una visión de un México que nos duele a los latinoamericanos y que no tiene una solución clara del conflicto armado.

Un trabajo que no tiene desperdicio, para los amantes del periodismo de investigación, es una lectura recomendada al cien por ciento, y no se les olvide: LA LECTURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!!


jueves, 11 de septiembre de 2014

SAIME

Fui a la oficina del SAIME a realizar uno de los acostumbrados trámites que te exigen y que por derecho tenemos los venezolanos, y más que una espera, lo que hice fue encontrarme con un panorama devastador y hasta decadente de lo que somos, de lo que venimos decayendo los venezolanos, porque una acción nos lleva a otra y así sucesivamente. Es natural que los estados de caos los toleramos, pero algunos rayan en lo absurdo y surrealista del trópico en el que coexistimos.

Como primer punto, llegar a la oficina del SAIME que fue diseñada para albergar a la población de San Cristóbal de hace muchas décadas atrás, nos trae como consecuencia que se atiborren los usuarios, venga el desborde de la histeria -que ya es común ver en cuanta cola nos detenemos a hacer- ante la mirada pasiva de quienes están al frente de estas instituciones. Los funcionarios en su gran mayoría siguen las indicaciones que les dan sus superiores, y por supuesto, la organización de la gente está supeditada a los estados del tiempo, que por casualidad el día que fui estaba lloviendo a borbotones y no había manera de refugiarse en ningún sitio.

Viendo este panorama no sabía hacia donde caminar y me acerqué a uno de los señores identificados con sus carnets y me respondió igual que a la señora que estaba delante de mí: “haga esta cola y espere a que venga mi otro compañero” claro, el final de la cola no se veía por ninguna parte, era un tropel de personas, y mi pregunta inmediata fue: “¿pero hacia dónde?” porque allá ni siquiera le dicen a uno qué procedimiento se debe seguir, ya sea para sacar la cédula, el pasaporte o reclamar este último. Sorteando, fui preguntando entre el mar de personas que estaban unidas unas a otras para que me indicaran dónde era el final de la fila, pero de igual manera ellos estaban tan perdidos como yo, y después nos vimos en la imperiosa tarea de preguntar a cada uno qué venía a hacer y me hicieron pasar por un callejón que llevaba hasta las afueras, en la calle y esperar a que llamaran por grupos. Esto implicó que la intemperie hiciera mella en mi indumentaria y tuve que soportar un aguacero porque de lo contrario perdía mi turno.

En un patio estaba un joven llamando por nombre y apellido a quienes venían a retirar sus pasaportes, pero creo que estaban al azar, puesto que las personas hacían un círculo a su alrededor, que más parecía un foro polifónico de versiones, sobre las preguntas que todos nos hacíamos en ese momento.

Para completar los funcionarios uniformados te decían que te movieras de un sitio a otro, que “esa no es la cola” que “venga mañana” y que “si quiere se espera a ver si sale el encargado de lo que solicita”. Total, uno se queda a la expectativa pero sabe que debe armarse de paciencia porque de seguro se le irá todo el día en el asunto.

Me pregunto: si en la página de internet te asignan UN DÍA Y UNA HORA para el trámite de pasaporte y cédula, si te envían un mensaje para retiro de documentos, ¿por qué cuando llegas allá hay gente que ni siquiera estaba en el listado?, personas que llegaron para ver si podían pasar, y ¿por qué no se puede medianamente organizar este caos que lo que trae es la multiplicación de la histeria que se procuran multiplicar los venezolanos?

Vemos aun que las instituciones no se preocupan por mejorar los servicios, sino al contrario, se mantienen en la inopia, en la devastación que trae una hecatombe y que al final, tanto usuarios como funcionarios terminamos odiándonos al máximo.

Eso sin contar la cantidad de personas que hacen la fila y las versiones de lo que ellos creen que es el país, soportar esos discursos que denigran al máximo nuestra identidad, nuestra idiosincrasia y nuestro desarraigo, como el caso de una muchacha que firmó la entrega de su pasaporte y en la misma oficina gritó: “¡Al fin!! Ahora sí me voy de este país de M…” y el que te dice en la fila que él puede ganar más dinero haciendo los contactos para tramitar lo que sea, desde dólares, citas gasolina y hasta papel higiénico. 

¿QUÉ NOS PASA?? Todo que me deja con un sinsabor, oír venezolanos denigrarse a ellos mismos.

Es una situación preocupante la que estamos observando, porque tanto los que están al frente de oficinas públicas no quieren corregir sus errores, así como tampoco los usuarios, porque se ven en un ambiente que reiteran una y otra vez, de gente deshonesta que va y hace las filas interminables y se confunde con quienes seguimos los pasos regulares, de funcionarios que no quieren corregir y dejan al que las cosas se deterioren. Seguramente muchos de los que leen esta columna habrá estado en una situación similar, y ahora lo pensará sesudamente cuando tenga que ir a algún registro, un banco o a tramitar cadivi, porque de seguro la historia estará magnificada.

Qué triste ver que ninguno de nosotros quiera mejorar, que ninguno trate de abonar, que ninguno intente poner un poco de orden. Por mi parte seguiré haciendo los trámites tal y como lo indican los procesos y veré como unos y otros pasan por encima, escalan sin escrúpulos ante la mirada insensible de quienes están al frente de las organizaciones.


Esto es un mal de nunca acabar y siempre lo he dicho: ¡POBRE PUEBLO MÍO!!!!

lunes, 1 de septiembre de 2014

Ilona llega con la lluvia.

 Ir sobre las olas del mar en una embarcación es tan cautivante como dejar que las fuerzas de la naturaleza te acechen y te lleven hasta los más recónditos rincones, para saber que al final todo es siempre igual, que navegarás sin ninguna posibilidad de desembarcar.

Esta es la sensación que nos deja “Ilona llega con la lluvia” de Álvaro Mutis, publicada por Santillana y merecedora del Premio Cervantes 2001, lo que nos deja en la diatriba de una poética latinoamericana, muy caribeña, que trata de resurgir en medio de este caos de géneros y estilos que podemos, a veces, menospreciar o tal vez ignorar.

Las aventuras de Maqroll el Gaviero, no son más que las peripecias de un imaginario del Caribe que está en búsqueda de un muelle donde atracar, pero en su condición de errante seguramente será imposible de hacer y, después tratará de resolver el día. Es Maqroll este imaginario del Caribe que es como el mar indomable, que no tiene reparo, que no busca la paz, que simplemente nos lleva de la mano por diferentes puertos para desembarcar en Panamá y encontrarse con la mayor de las sorpresas Ilona, el tormento de su vida, que es capaz de enamorarlo en cada ocasión que se la tropieza.

Con una narración que nos arrastra, Mutis despeja las dudas del imaginario de la errancia, de un mundo donde el calor de los cuerpos se desprende de cada una de las situaciones que son absolutamente sensuales. La novela nos cautiva con las ideas de Ilona, que trata de seducir los negocios de los hombres, tratando de administrar un prostíbulo exclusivo para los viajeros. Un oficio común, y necesario para la mayoría de los personajes de la novela.

Es “Ilona…” una novela que entra en las formas de nuestro pensamiento, por esta necesidad de reivindicarnos y de hacernos creer que estamos en el lado correcto de una narración donde los protagonistas son portentosas figuras que detallan todo a su paso, capaces de pasar por las más arriesgadas acciones, con el objetivo de lograr alcanzar los más intrínsecos mundos de relaciones y de amistades.

Desde la habilidad de Maqroll para llegar a los negocios fraudulentos, hasta el establecimiento del prostíbulo exclusivo, él va de la mano de Ilona que es la conexión con la pasión y ésta a su vez es llevada de la mano del autor magistralmente a una amistad con  Larissa para sufrir un desenlace arrollador, pero de igual manera magnífico.

En el mundo del creole, del inglés, del español variado, del juego de azar, de las supersticiones de marinos, Maqroll e Ilona se convierten en punto de referencia de una Panamá que está ansiosa por la llegada de los navegantes, y precisamente, es desde allí, que podrán realizar un juego de manipulación y de amor indetenible, que es como estar en medio de una tormenta del mar, que de seguro el autor, estaba allí cuando decidió graficar esta historia cautivante.

Álvaro Mutis se erige un extraordinario sitial en la narración caribeña, al dejar que la prosa se desencadene y se vaya de manifiesto en medio de las corrientes marinas, del salitre que choca contra su rostro y el de todos los personajes, así como la humedad, el calor y los sentidos apegados a la piel, a la sensualidad, al desenfreno sexual, que a fin de cuentas, en medio de un torbellino de tabaco y de ron barato, no es más que este perfil y este retrato de nuestro Mar Caribe, de sus historias que nos abrazan y son capaces de reformular las formas en las que conocemos los relatos. El Caribe es tan disonante como el ruido que produce, como las sensaciones que nos deja y como la inmensa posibilidad de navegar sin rumbo.

“Ilona llega con la lluvia” de Álvaro Mutis es una verdadera joya de la literatura, no sólo latinoamericana, sino Caribeña que envuelve todas estas sensaciones en un triángulo de amor y de sentidos, de pertenencia sobre un mar que es enorme y que nos cobija.

Si deseas navegar por un mar de sorpresas y de una historia de seres apasionados, sólo hay que abrir las páginas de Ilona llega con la lluvia de Álvaro Mutis y dejarse arrastrar.


Una muy buena opción para leer, y no se les olvide: ¡LA LITERATURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!!!!!

lunes, 11 de agosto de 2014

La Leyenda de Lolita Robles.


Hace un año que Lolita Robles de Mora desapareció físicamente y aun en nuestras memorias retumban las historias que ella se dedicó con tanto ahínco en recuperar de la sombra del olvido, que nos hablaban de seres del más allá y de situaciones fantásticas de los caminos de nuestra región como son las Leyendas del Táchira.

Lolita Robles deja un inmenso legado de narraciones que están guardadas en cada una de las páginas de sus diversas ediciones de la leyendas, hoy día son punto de referencia en nuestro estado, puesto que es un libro que a diario puedes ver en cada institución educativa como excusa para dramatizaciones, relatos o simples actividades de intercambio, ellos siempre renacen en cada joven que lo abre y se niegan a desaparecer.

El principal aporte que veo en Lolita es que se empeña en resaltar, y por supuesto, rescatar la tradición oral, las leyendas son una serie de relatos que van de manera informal y cotidiana en el imaginario de la población, por esta razón cada uno de nosotros tiene una visión del mismo. Es un trabajo descomunal encontrar el punto de conexión en el que las variables del relato se unifiquen y después llegar a una conclusión, por ello, considero que para Lolita representó muchas horas de escuchar una y otra vez las fuentes de quienes se acercaban para informar sobre sus historias, así como su desplazamiento por toda nuestra geografía lo que nos da un panorama mucho más amplio.

Hablar de leyendas de caminos y calles oscuras siempre es un gusto para las personas, se siente el escalofrío que recorre por el cuerpo en cada desenlace, en cada historia porque es bastante llamativa una con respecto a la otra, y es este un segundo aporte que podemos encontrar. Lolita supo cómo entrar en el relato, buscar las aristas de manera de mantener al lector prendado de un anécdota, que si bien, es muy elemental, genera el vacío del terror que es adictivo, por eso cala de manera inusitada en nuestros jóvenes. Es el rescate de la memoria oral dirigida específicamente a los jóvenes y están enfocados en una estructura didáctica, de fácil acercamiento, puesto que logra que las herramientas literarias sean muy ligeras y poder llegar a la mayor cantidad de lectores. Por esta razón la inmensa mayoría de nuestros estudiantes de básica del Táchira conocen las historias de sus comunidades, pues se convirtió en un texto casi obligatorio (de manera informal) en cada una de las instituciones, lo que nos lleva a un saldo favorable para el rescate de las historias locales y regionales de las que tanto se habla y que pocos saben tratar.

foto tomada de la pagina http://historiasultratumbaweb.es.tl
es una imagen genial.
Pero Lolita no sólo nos muestra el relato, sino que además, nos da las vías para entrar en ellos y generar la preocupación por este fenómeno, que a fin de cuentas es parte de nuestra memoria cultural que intentan borrarnos indiscriminadamente con los medios de comunicación y la tecnología.

Otro aporte es la reivindicación de lo regional, de lo que está al alcance de cuantos la leen, porque es parte de su sistema cultural que trata de salir a flote a cada instante, es parte de lo que vivimos a diario con lugares comunes y lenguaje cotidiano, que nos permite entrar en sintonía y desde allí plantearnos una forma de abordar los temas que nos concierne en cada una de nuestras comunidades. Un aporte intangible puesto que en el mismo instante de abrir el libro estamos dejando que el imaginario colectivo entre en contacto con nuestra forma de actuar, y que nos dejemos llevar por estas historias que apenas sobrepasan una página -en la mayoría de los casos- pero que están multiplicándose en cada uno de nosotros, porque se convierten en especies de relatos generalizados que pueden ocurrir en cualquier parte y en cualquier tiempo.

Un aporte más, Lolita dejó que los mismo lectores abonaran sus relatos y que multiplicaran el número de historias, desarrollando en ellos mismos sus cuentos, por esta razón, no es un misterio, ni es extraño que en una reunión siempre se termine hablando de las Leyendas del Táchira y de las leyendas que cada uno de nosotros lleva consigo, pero que se van volviendo cada vez más grandes, lo que representa una ganancia para nuestra cultura tachirense, porque es un punto álgido en la labor de recuperar muchas historias que están a punto de irse al olvido, pero que poco a poco están saliendo a flote, y es necesario encontrar más para abonar a los relatos de Lolita.

Las Leyendas del Táchira nos acompañaron en nuestra educación media, relatos como la llorona, la sayona, el aparecido, la mujer del cementerio, el perro del diablo, la potranca del diablo, el niño que llora, el soldado que pide una cola, el hombre del tabaco, los duendes, el indio de Loma de Pío y miles de historias que Lolita nos contó y que de seguro aún se conservan muchos trabajos inéditos que esperan por ver la luz.

Por cierto, todavía hoy me pregunto dónde queda la Casa Embrujada de Barrio Sucre, porque para quienes aquí vivimos siempre fue un misterio la ubicación exacta, pero de igual manera siempre fantaseábamos con los  personajes que esperaban en la oscuridad para salir  a encontrarnos o nosotros con ellos. Por eso a Lolita Robles de Mora se le merece un extraordinario sitial en nuestra historia y en nuestra literatura, porque deja una huella que prevalecerá por muchos años en el colectivo tachirense.


Y por historias como estas siempre les recuerdo que: ¡LA CULTURA ES UN PELIGRO PARA LA IGNORANCIA!